No hay políticas para corregir las injusticias: Ileana Alamilla

Los aportes del trabajo femenino en la disminución de la pobreza en sus hogares, aún cuando ganan menos, no son reconocidos en su justa dimensión, por el contrario ellas son quienes mayor desigualdad enfrentan en este ámbito, señaló Ileana Alamilla, en su columna "Eclipse", publicada en Prensa Libre.

A decir de Alamilla, la OIT ha denunciado que hay significativas diferencias salariales entre hombres y mujeres, pues ellas no solo tienen menos acceso al mercado laboral, sino que se insertan en los sectores de baja productividad, lo que obedece a la diferencia de oportunidades, particularmente en lo que a educación y capacitación corresponde.

La Asociación de Investigación y Estudios Sociales (ASIES) ha dado valiosos aportes al tema del trabajo decente; en su boletín 2 sobre la "Dignidad de la Mujer Trabajadora" señala que la participación laboral de las mujeres se incrementó considerablemente en los últimos 20 años; en 2014 el 35 por ciento del total de la población ocupada eran mujeres, lo que tampoco es un dato alentador por sí mismo.

El Observatorio de Igualdad de Género de América Latina y el Caribe de CEPAL define como autonomía económica de las mujeres la capacidad de generar ingresos y recursos propios, a partir del acceso al trabajo remunerado en condiciones de igualdad con los hombres.

Uno de los indicadores de esta variable es el tiempo que destinan al trabajo remunerado y al trabajo doméstico no remunerado, o sea la doble carga de trabajo que ni siquiera es reconocida en sus aportes a la economía nacional, indica Alamilla.

La columnista recordó las palabras de Ban Ki-moon, Secretario General de las Naciones Unidas en un evento celebrado en Chile, en el que dijo que los avances para la conquista de derechos de las mujeres han sido muy lentos, pero también desiguales y lamentó que ningún país del mundo haya alcanzado la equidad plena para las mujeres.